lunes, 31 de octubre de 2011

El futbolista en su entrenamiento. D.T ..Luis Cesar Sampedro


EL FUTBOLISTA EN SU ENTRENAMIENTO
Hemos ido cumpliendo años y asistiendo a variabilidad de los métodos de entrenamiento que se han ido sucediendo a lo largo del tiempo. Recuerdo la manera en la que me entrenaban cuando era jugador  y los sistemas metodológicos de distintas corrientes de los últimos tiempos. Aquellos tiempos de entrenamientos tradicionales y genéricos alejados de la realidad competitiva. La llegada del entrenamiento integrado de la mano de los licenciados de INEF en la que se priorizaba la presencia del balón y fue recibido como el nuevo maná, en el que se alcanzaban objetivos físicos, técnicos , tácticos y psicológicos de manera simultánea, algo que al día de hoy perdura, aun siguiendo manifestando grandes deficiencias táctico-psicológicas, que lo alejan de los escenarios reales de la competición en materia de las variables únicas del juego; la conjugación del espacio y tiempo invadida por rivales y compañeros.
Yo defiendo un modelo más global, porque no concibo un fútbol fragmentado en donde las realidades del juego con sus situaciones reales estén alejadas de las situaciones de competición. Entiendo los métodos de entrenamiento, como unos procesos que nos aproximan al partido en su realidad más auténtica, nada de fingimientos en espacios alejados por reducidos al escenario competitivo de cada domingo. Que nada resulte superfluo o sin sentido próximo a la realidad. Con esto, pretendo imprimir al entrenamiento un ritmo vital equiparable y comparable al que se vive en las confrontaciones competitivas.
Esta anticipación de situaciones es un perfecto entrenamiento técnico-táctico-psicológico porque previene actitudes, anticipa respuestas correctas y por encima de todo, obliga a vivir por entero la realidad de un partido que , desgraciadamente para algunos jugadores sólo es motivo de de preocupación cuando lo tienen delante, por compromiso o por rutina.
De este modo, al desmenuzar un partido  con sus transiciones, que son los momentos delicados del juego, unidos a la organización ofensiva y defensiva, unido al balón parado en las áreas, nos encontramos con imágenes que nos dan la posibilidad de vivir una experiencia anticipada con su entrenamiento real y cercano nunca alejado a sus necesidades competitivas.
El entrenamiento nunca puede ser, un pasar el rato que agrade o desagrade al jugador. El entrenamiento es el partido desmenuzado y analizado hasta sus últimos pormenores. De esta forma, hasta los futbolistas más reacios al entrenamiento diario encontraría motivos válidos para encontrarse a gusto.
Por último, me voy a permitir una recomendación que no es otra que:
Es muy necesario encuadrar a los jugadores en un escenario simulador de competición en cada entrenamiento, con la colaboración y oposición adecuadas en cuanto a intensidad. Cada ejercicio debe de potenciar el estilo, una forma de jugar que tendremos que mecanizar, para ser eficaces en los momentos del juego. La organización defensiva, la ofensiva y los momentos de la frontera entre ambas, las transiciones.

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